
Encima, la culpa es de Lamine Yamal
PANTALLA PLANAS
Este jueves los informativos se hacían eco del parte médico de Lamine Yamal. No tenían el tono grave que suele acompañar las noticias de la lesión de un jugador importante. Más bien parecía que los presentadores tenían asuntos por reprochar.
Manu Carreño parecía que lo estaba esperando, que se lo guardaba desde la temporada pasada: “La última vez se lesionó con la selección y ahora se lesiona con el Barça. En todas partes cuidan a los jugadores y en todas partes se lesionan los futbolistas”. Con retintín, sacaba una conclusión que parecía casi una moraleja o un castigo del destino: “Pero es el Barça el que pierde a Lamine Yamal y no la selección. Lamine podrá estar en el mundial”. Cuando repetían la imagen de la lesión, rotulaban en pantalla: “Aquí le duele al barcelonismo”. Repasaban el calendario de partidos que se iba a perder. La preocupación estaba en los partidos del Mundial y especular sobre su reaparición. Lo que significaba para el Barça se obviaba porque les era ajeno. Los titulares insistían: “Objetivo: llegar al Mundial”.
Pedrerol también tenía reservada otra pulla para el jugador y el Barça. Jugones planteó un muy buen análisis visual del momento en que se lesionó Lamine Yamal, demostrando que el jugador ya se tocó el bíceps femoral antes de chutar el penalti, en el impacto de la jugada anterior. El presentador concluía: “¿Lamine Yamal lanzó el penalti lesionado? ¿Estaba tocado?” y pasaba al reproche: “¡No tenía que haber tirado! ¡Caray! ¡Estaba lesionado!”.
Es sintomático el marco desde el que se construye el relato. Va más allá de la recriminación al jugador porque tendría que haberse anticipado a la molestia y adivinar lo que podía pasar. La idea es que la lesión deja de ser un percance físico habitual en el deporte de élite para usarse como un ajuste de cuentas y una narrativa de sospecha. Tanto en ‘El desmarque de Cuatro’ como en ‘Jugones’ le juzgan. Y en ese juicio se desliza una jerarquía implícita sobre qué lesiones merecen consternación y empatía y cuáles se convierten en argumento. Se priorizan el cálculo y el calendario. El jugador es visto como un simple recurso. Lo importante no es Lamine Yamal y su equipo. La mirada sobre su lesión es puramente instrumental.