Un título y un duelo de eras: Bucks y Thunder, a punto para la final de Copa

COPA NBA

Los Milwaukee Bucks y los Oklahoma City Thunder se juegan la Copa esta noche en un apasionante duelo de generaciones entre estrellas y banquillos 

Giannis Antetokounmpo tiene ansias de título tras el lejano anillo de 2021, Damian Lillard busca su primero y Shai Gilgeous-Alexander consagrarse con su primer trofeo y MVP 

Mark Daigneault, el entrenador del año, desafía a un Doc Rivers que podría recuperar el prestigio perdido 

Shai y Antetokounmpo, una estrella que quiere confirmarse con su primer título y MVP y otro que quiere seguir sumando

Shai y Antetokounmpo, una estrella que quiere confirmarse con su primer título y MVP y otro que quiere seguir sumando

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Una estrella con deseo de llenar un vacío con la ayuda de una que quiere sentirse realizada y un casi MVP que quiere serlo. Un equipo que quiere renacer contra otro que anhela emerger mientras el joven entrenador de moda desafía a uno pasado y caduco o eso decían. Como lo ha sido esta segunda edición de la Copa NBA con su desenfrenado desfile de emociones, la final de esta próxima madrugada en Las Vegas entre los Milwaukee Bucks de Giannis Antetokounmpo y Damian Lillard y los Oklahoma City Thunder de Shai Gilgeous-Alexander (02:30) presenta una frenética sucesión de historias al encuentro en un duelo con más de un título un juego para suceder en el palmarés a los Lakers: un tira y afloja entre eras en una especie de combate generacional, entre lo viejo y lo nuevo, entre un presente que se debate entre seguirlo siendo o quedar en parte sepultado al pasado y un futuro que no puede esperar por desembarcar en el presente.

El doble MVP y campeón de 2021, Antetokounmpo quiere aliviar años de frustración. Sólo han transcurrido tres y medio desde la conquista del anillo, pero en esta NBA que no tiene memoria y los continuados sonoros fracasos -dos eliminaciones seguidas en primera ronda de playoffs y nunca más un viaje a las Finales de Conferencia-, los años han caído como décadas para el griego. A su lado, una estrella virgen de victorias a sus 34 años y sin haber estado cerca, con la primer final de cualquier competición para Lillard selección estadounidense al margen, campeón olímpico con el Team USA en 2021 pero huérfano de triunfos en la mejor liga del mundo. 

Anteto manifestó ese deseo de manera muy clara, restando importancia al jugoso premio económico de la Copa para cada jugador:

“Es un dinero que te cambia la vida, sí. Obviamente, con 500.000 puedes hacer el primer pago de una casa, pero personalmente intento no pensar en el dinero. Me encanta jugar a baloncesto, crear más momento que pueda recordar. Crear más legado para mí mismo o algo a lo que mis hijos puedan mirar y decir “Diablos, mi padre era un hijo de puta cuando jugaba”, dijo el griego bromeando también al mismo tiempo. 

Dame, con alguna molestia en el gemelo, cuenta ya con 34 años pero Anteto apenas acaba de cumplir 30 y nunca había anotado y había sido tan eficaz como en el presente curso con 32,7 puntos de media y un 61% en lanzamientos con un volumen de 20 por choque. Carece de fundamento decir que es un todo o nada para el Greek Freak pero es una cita trascendental para los Milwaukee Bucks y su vieja guardia. Además, Giannis está tomando más tiros de media distancia como le reconoció a Kevin Garnett en una conversación.

En las orillas del lago Michigan echarían abajo el proyecto si tiene lugar otra decepción este curso y la Copa podría tener una especie de efecto salvavidas para la vieja guardia del anillo, con los Bobby Portis, Brook Lopez y un Khris Middleton que es duda por enfermedad como séquito de soporte de Giannis. Una vieja guardia que ya sobrevivió a un terrible inicio que les llevó a las catacumbas de la Conferencia Este, sextos ahora con 14-11.  

Lillard y Antetokounmpo podrían vivir su último año jugando juntos

Lillard y Antetokounmpo, un dúo que va a más

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Y en el otro lado de la cancha, lo opuesto.  

Los inconvencionales Oklahoma City Thunder, líderes de la Conferencia Oeste 20-5 como lo fueron el pasado curso, encarnan lo fresco y lo nuevo, pero paradójicamente con mucho de lo viejo empezando por su estrella, Shai Gilgeous-Alexander. 

El base canadiense, segundo en el MVP el año pasado sólo superado por el infalible Nikola Jokic, es infalible también a su manera, en su modo old school, pasando por encima de todo y de todos con el olvidado tiro de media distancia. 

Con Shai Gilgeous-Alexander, un base ya heterodoxo con sus 1,98 y de 26 años, sólo se puede hacer que contemplar una vez que da un paso hacia al lado o atrás para elevarse y conectar sus elegantes lanzamientos de rango medio. SGA promedia 30,4 puntos con un 51% en tiros de campo, siendo los triples -un 34% con 6 intentos-, lo único en lo que se le pueden dar algunas concesiones. Con Jokic en el plan en el que está, quizá el de la Copa sea un primer accesible MVP para el también líder de la selección canadiense.

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Holmgren sufrió una lesión de cadera en noviembre

Nate Billings / Ap-LaPresse

Shai reconoció el valor extra de un partido que otorga un título.

“Obviamente, lo que está en juego le da una sensación un poco diferente, es una buena preparación para los playoffs. Al final tenemos que ser quienes somos y luchar”, subrayó el base. 

En un fascinante contraste entre ambos miembros de dúo, el lesionado Chet Holmgren representa el summum de los nuevos tiempos como culminación de la evolución del hombre grande, versión estadounidense de Victor Wembanyama -y rival generacional suyo de hecho-, con sus 2,16 y capaz de hacerlo todo. 

Pero, el potente e inquebrantable sistema colectivo de los Thunder absorbe el efecto de toda baja con su original método… por anticuado. En plena era de la expansión del triple, Oklahoma mete uno tras otro a base de visitar la pintura con frecuencia en algo más propio del pasado como equipo que más practica lo de penetrar y abrir al perímetro. Un estilo que se diferencia del clásico juego de dos por dos de los Bucks entre Anteto y Lillard aunque con muchas alternativas en el mismo. 

A la vez, la defensa tiene un peso decisivo en unos tiempos en los que la propia evolución del juego y las reglas la ponen cada vez más difícil: los Thunder tienen la mejor defensa de la NBA con un rating defensivo de 103 pero la mejor muestra es la exhibición de intensidad y coberturas defensivas que dejaron a Luka Doncic en 16 puntos y un 5/15 en tiros de campo en cuartos de final con Luguentz Dort como principal encargado. El también canadiense es sólo uno más del ejército de jugadores con impacto en ambos lados de la cancha, con también los Jalen Williams, Alex Caruso e Isaiah Hartenstein. 

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Daigneault, el cerebro de estos Thunder

Abbie Parr / LaPresse

Pero los contrastes también se dan en el banquillo, un duelo de generaciones de poder a poder entre el Mejor Entrenador de la pasada temporada, el atrevido e innovador Mark Daigneault de 39 años, y el veterano y devaluado Doc Rivers, de 63 años y poseedor también del honor de Mejor Entrenador, pero en el 2000 con los Orlando Magic. 

Dada la complejidad del anillo, para Daigneault es una oportunidad única de convertir en título un método en el que hay mucho de tradicional pero también de fresco y novedoso como la indetectable movilidad de los jugadores no involucrados en el pick and roll para garantizar el spacing. 

Doc Rivers no encuentra soluciones para revitalizar a los Bucks

Doc Rivers, ante una ocasión única de redención

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Para Doc Rivers es una ocasión de oro para restaurar su casi dilapidado crédito como entrenador. Campeón de la NBA con los Celtics en el ya lejano 2008, el técnico de Chicago se ha ganado fama de técnico que no se sabe ajustar a los cambios en las eliminatorias con las múltiples desventajas desperdiciadas en playoffs entre Clippers y Sixers entre 3-1 y 3-2, ganándose el dudoso honor de ser el que más eliminatorias ha tirado por la borda con 3-1 con tres. En caso de ganar, los más sarcásticos dirán que ha ganado porque el formato de partido único de Copa no da lugar a perder ventajas. 

Pero Rivers podría pasar de haber casi haber cavado su tumba como entrenador con el horrendo inicio de Milwaukee a ganar un título 16 años después. De hecho, ha vuelto a una final después de la que perdió en 2010 con Boston ante los Lakers de Pau Gasol y Kobe Bryant. Una Copa y una confrontación de eras en juego. 

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