El valor de insistir: la historia detrás del colombiano Henry Cubides en ELMS
REPORTAJE MD
Del karting sudamericano a las European Le Mans Series, Cubides inicia la temporada 2026 en las 4H de Barcelona buscando consolidarse en la categoría LMP3

- Natalia Tautiva
Entre los garajes y el ruido constante de los motores, en un espacio que este fin de semana volvió a latir al ritmo del automovilismo, las historias se multiplican. Cada piloto, ingeniero o mecánico arrastra consigo un recorrido único, una suma de decisiones, sacrificios y oportunidades. Algunas trayectorias destacan por sus resultados, otras por su resiliencia. Pero todas, sin excepción, tienen un valor difícil de medir.
La jornada del sábado en el circuito de Barcelona estuvo marcada por horas intensas de actividad en pista. Equipos afinando cada detalle, pilotos empujando al límite y estrategias que empezaban a tomar forma de cara al gran reto: las 4 Horas de Barcelona, prueba inaugural de la temporada 2026 de las European Le Mans Series. Sin embargo, lejos del ruido ensordecedor de los boxes, en un rincón más discreto del garaje de Inter Europol Competition, una historia comenzaba a tomar protagonismo.
Henry Cubides Olarte, el único representante colombiano en esta prueba de la ELMS, accede a detenerse un momento. Su tono es tranquilo, pero su recorrido habla por sí solo.
Su historia en el automovilismo comenzó temprano, como la de muchos, en el karting. Durante 13 años construyó una base sólida que lo llevó a conquistar el Campeonato Suramericano en 2016 y, más recientemente, el Panamericano en 2024. En paralelo, logró posicionarse en dos ocasiones dentro del top 5 mundial de la Rok Cup. Pero el camino no fue lineal.
“El paso del karting a los monoplazas es difícil, especialmente viniendo de Latinoamérica”, explica. “No hay muchas referencias ni una guía clara. Tuvimos a Juan Pablo Montoya, pero después de eso, nadie sabe realmente cuál es el siguiente paso”.

A los 16 años, cuando muchos dan el salto natural hacia monoplazas, Cubides tomó un camino distinto. Se mudó a Estados Unidos y se alejó momentáneamente de la competición. No fue hasta 2024, tras su título panamericano, que decidió volver a intentarlo. Esta vez, el destino lo empujó hacia las carreras de resistencia.
“Fue una mezcla de resultados y de encontrar a las personas correctas. Gente que me dijo que probara en este tipo de carreras… y aquí terminé”.
Ese “aquí” lo sitúa hoy en el paddock de una de las estructuras más respetadas del campeonato, compitiendo en LMP3 junto a Chun-Ting Chou y Alexander Bukhantsov. Pero su llegada tampoco fue convencional.
“Yo quería hacer un test con Nilsen Racing para correr en LMP4, una categoría inferior”, recuerda. “Pero coincidió que estaba el piloto oficial del equipo, el dueño y su manager. Me fue muy bien, incluso fui más rápido que el piloto titular. Ahí fue cuando me ofrecieron dar el salto directo a LMP3”.
El aprendizaje fue inmediato. Su primer año lo afrontó con mentalidad de crecimiento. “Sabíamos que no íbamos a ser competitivos desde el principio, así que me lo tomé como un año para aprender. Y mejoramos muchísimo”.
Ese progreso le permitió dar el salto a Inter Europol Competition y consolidarse en la resistencia, incluso rozando el título en Asian Le Mans Series. “Quedamos subcampeones por una descalificación. Si no, habríamos ganado. Fue duro, pero también una señal de que estábamos haciendo las cosas bien”.
Ahora, en Barcelona, el reto es distinto. Saldrán desde la segunda posición en LMP3, un resultado que invita al optimismo, pero que no cambia su enfoque. “Es una carrera de duración. Clasificar segundos nos pone en buena posición, pero lo que importa es terminar. Lo primordial es cuidar el coche”.
El contexto añade complejidad. La previsión de lluvia amenaza con alterar todos los planes. “Si llueve va a ser complicado. Las curvas aquí son largas y sin grip todo se vuelve más difícil. Además, la degradación de los neumáticos va a ser fundamental”.
En ese aspecto, Cubides cree que pueden tener una ventaja relativa. “Los Duqueine son muy rápidos a una vuelta, pero degradan mucho, y más con los nuevos neumáticos de esta temporada. Nosotros todavía estamos entendiéndolos, nos falta un poco, pero las sensaciones son muy positivas”.
Más allá de la pista, su discurso se detiene en un punto clave: la falta de estructura y apoyo para pilotos colombianos. “Este mundo es complicado. En Colombia no tenemos personas que nos guíen, es difícil conseguir contactos o alguien que te aconseje cuál es el mejor camino”.
Y también lanza una reflexión sobre la percepción del automovilismo. “La gente está siguiendo mucho la Fórmula 1, pero se olvidan de que el automovilismo es mucho más grande que eso. Hay categorías muy interesantes donde puedes aprender de estrategia, de neumáticos. Además, el ambiente es más cercano, más acogedor”.
Mientras el sol cae sobre el circuito y los equipos ultiman preparativos, la historia de Cubides se mezcla con las muchas que habitan el paddock. No es solo la de un piloto que busca un buen resultado en Barcelona. Es la de alguien que encontró su camino en un entorno sin mapa, que convirtió la incertidumbre en oportunidad y que ahora, desde la resistencia, sigue escribiendo su lugar en el automovilismo.

