Ser un campeón

Ser un campeón

Ser un campeón se puede entender de muchas formas. Para mí, la mejor definición es esta: ser un campeón comienza mucho antes que cualquier victoria. Ser un campeón significa construir el carácter. Ser un campeón significa caer y levantarse. Ser un campeón significa no tener miedo al fracaso; porque el fracaso es nuestro mejor maestro. Ser un campeón significa vivir de acuerdo con nuestros principios y valores y ser responsables de nuestras decisiones. Ser un campeón significa sacrificar estadísticas y objetivos individuales, entendiendo que juntos llegaremos más lejos. Ser un campeón es una elección y nunca estará definido por ningún resultado o campeonato ganado.

¡Qué grandes son las personas que han brillado en el deporte y también son ejemplares en la vida! Uno de ellos es Roger Federer. Hace unos días dio el discurso de graduación en la Universidad de Dartmouth. Allí abrió su alma y volcó su sabiduría compartiendo sus principios con la audiencia.

Les habló del valor del esfuerzo y del coraje para superar las adversidades y para ilustrarlo les comentó que de los 1.526 partidos que ha jugado en su carrera deportiva, ha ganado el 80%. Aquí se detuvo y preguntó a la audiencia: ¿sabéis qué porcentaje de puntos gané en esos partidos? Solo el 54%. Con este dato quería mostrar que hay que luchar cada punto, que los rivales son muy buenos y no se puede bajar la guardia. En la vida pasa lo mismo y el suizo destacó el valor de la superación, porque ahí es donde se forjan los campeones, y les dio un consejo para afrontar la dificultad y el fracaso: “Sé implacable. Adáptate y cree. Trabaja duro, de forma más inteligente". “Llora si es necesario, pero luego fuerza una sonrisa. Sigue adelante”.

Al final del discurso destacó dos temas que me gustaron especialmente. Por un lado, la necesidad de poner el foco en lo realmente importante. Me recordó a Andrés Iniesta, cuando dijo que el deportista se va y se queda la persona. Federer lo explicó con esta frase: "La vida es más importante que la cancha. Una pista de tenis es un espacio pequeño, 195 metros cuadrados. Yo trabajé mucho, aprendí mucho, corrí muchos kilómetros en ese pequeño espacio, pero el mundo es mucho más grande que eso". Los deportistas de élite corren el riesgo de perder el sentido de la vida y que el deportista se “coma” a la persona. Por eso me llamó la atención lo que Nico Williams, quien también parece que tiene los pies en el suelo, comentaba recientemente: “Me quise comprar un coche, y mi madre me dijo que no. Cuando se me va la pinza, mi madre me da una colleja primero y, si ella ve que no es suficiente, se acercan mi padre y mi hermano, y ahí se acaban las tonterías”.

El último comentario de Federer sirvió para glosar el valor de las personas: "El tenis, como la vida, es un deporte de equipo. Estás tú solo a un lado de la red, pero tu éxito depende de tu equipo. Tus entrenadores, tus compañeros de equipo, tus rivales... todas esas influencias ayudan a convertirte en quien eres”. Aquí tuvo un recuerdo para sus padres: “Siempre me apoyaron, siempre me alentaron y entendieron (…)”. “Una familia es un equipo. Me siento muy afortunado de que mi increíble esposa, Mirka, haga que la alegría de mi vida sea aún más brillante, y de que nuestros cuatro maravillosos hijos, Myla, Charlene, Leo y Lenny estén aquí conmigo hoy. Y lo más importante es que estamos juntos y nos apoyamos todos los días".

Cargando siguiente contenido...